María Isabel Carvajal Quesada(Carmen Lyra) h3. 1888-1949

María Isabel Carvajal Quesada conocida como Carmen Lyra, nació en San José el 15 de enero de 1888. Ella popularizó su seudónimo por medio de los cuentos infantiles que escribió, obras que – posterior al movimiento modernista- marcan el advenimiento de la mujer en las letras hispanoamericanas.

Sus estudios primarios los hizo en la escuela de su barrio, en el Edificio Metálico; los secundarios, en el Colegio Superior de Señoritas en cuya sección de pedagogía obtuvo el certificado de Maestra Normal en 1904 a los dieciseis años.

Sus servicios profesionales en la escuela primaria la llevaron a servir en varias escuelas de San José y en la escuelita rural de El Montecito, provincia de Heredia.

En 1906 por su vocación de servicio al prójimo trabajó en el Hospital San Juan de Dios en calidad de novicia religiosa, pero su condición de hija natural le impide continuar. En 1918 publica la novelas “en una silla de ruedas” y “Las fantasías de Juan Silvestre”, consideradas entre sus obras más representativas.

En 1919 encabeza la lucha contra la dictadura de los Tinoco y en una manifestación de protesta iniciada por las maestras de San José, arenga a la multitud, la cual enardecida termina por quemar el diario del gobierno “La Información”. Es perseguida por la policía a la cual logra evadir disfrazada de vendedora de periódicos.

Aprendió inglés y francés. Después de caer el régimen de los Tinoco asumió el poder Julio Acosta, cuyo gobierno la envió en 1920 a realizar estudios a Europa con el fin de ampliar sus conocimientos pedagógicos sobre las nuevas líneas de la educación primaria, especialmente las de María Montessori sobre los jardines infantiles. Viajó a París, Francia, donde realizó estudios en la Universidad de la Sorbona, visitó Italia y estuvo en Inglaterra. A su regreso de Europa dirigió la Escuela Maternal.

Establecida en la Escuela Nornal de Costa Rica la cátedra de Literatura Infantil, fue Carmen Lyra la primera profesora de dicha asignatura en el país. Fuera de la Escuela sirvió en las siguientes instituciones oficiales: Biblioteca Nacional y Patronato Nacional de la Infancia.

Para esa época fue expulsada, por sus ideas, de la Escuela Maternal Montessoriana, la cual ella misma había fundado con Luisa González. A partir de ese momento su casa de adobe en el Barrio Amón pasó a ser el centro de tertulia por donde pasarían los más importantes intelectuales y escritores de la época.

En 1931 entró a formar parte del Partido Comunista, donde se integró con pasión y con alta exigencia intelectual. Formó, con Luisa González, el Sindicato Único de Mujeres Trabajadoras y propuso la creación de la Organización de Maestras Costarricenses.

Es la escritora que más cerca está del realismo en sus inicios en nuestro país. Ha sido considerada la fundadora de la narrativa de tendencia realista social en nuestra patria, luego de escribir sus interesantes cuentos: “Bananos y Hombres” y “Siluetas de la Maternal” que le dieron un gran renombre en nuestra patria y en el extranjero. Sin embargo la obra más conocida en su trayectoria literaria es la popular “Cuentos de mi Tía Panchita”, publicados en 1920 por su gran amigo Joaquín García Monge, y de la cual se han hecho numerosas ediciones. El resto de su obra quedó repartida en periódicos y revistas, entre ellas “Bananos y Hombres” (1933), cuento que inicia, con gran realismo la literatura de las bananeras.

Muy joven inicia su labor literaria. En sus primeros escritos recibe la influencia de escritores franceses. Sus preocupaciones de educadora encarnaron en su obra cuando compuso teatro infantil (La niña Sol, Había una vez), cuando redactó temas para libros infantiles de texto, en su obra recopiladora y creadora de cuentos para niños o prosa de su propia invención, cuando escribió o dirigió una revista para estudiantes o docentes en general; por lo que como escritora resultó novedosa y ejemplar en nuestro medio literario.

Sus primeros trabajos literarios aparecen en las revistas Páginas Ilustradas, Pandemonium, Ariel, Athenea, así como en Repertorio Americano. Posteriormente dirigió las revistas Renovación (artística y pedagógica), San Selerín – una de las primeras revistas infantiles en nuestro país fundada por ella y Lilia González en 1912 – y El maestro, órgano de la Secretaría de Educación, de 1926 a 1929. Al entrar a formar parte del Partido Comunista colabora con el periódico Trabajo, además en el Diario de Costa Rica, La Hora y La Tribuna.

Su obra aparece fundamentalmente influida por los cambios ideológicos que se dieron en ella: desde los vaivenes iniciales del cristianismo al anarquismo, el antiimperialismo, su adhesión al socialismo científico y al partido de las clases obreras.

Otras obras suyas son En una silla de ruedas (1918), Las fantasías de Juan Silvestre (1918), Obras completas (1972), La cucarachita mandinga (1976), Relatos escogidos (1977) y Los otros cuentos de Carmen Lyra (1985).

Los últimos años de su vida se dedicó por entero a la actividad política, destacándose en este campo como periodista expositora de ideas y como hábil dirigente del Partido Vanguardia Popular (comunista). Luego de la caída del gobierno del presidente Teodoro Picado, al concluir la guerra civil de 1948, viajó fuera del país el 23 de abril y se exilió en México ya con su salud quebrantada. Un año más tarde solicitó su retorno, pero éste le fue denegado y el 14 de mayo de 1949 murió lejos de su país. Sus restos llegaron el 20 de mayo y fueron sepultados el 22 de mayo en el Cementerio General de la ciudad de San José.

La Asamblea Legislativa la designó BENEMERITA DE LA CULTURA NACIONAL, por decreto No. 1679 de 28 de julio de 1976.

A solicitud de la Junta de Educación de Cóbano, distrito del cantón central de Puntarenas, se acordó bautizar a la escuela de ese lugar con su nombre en 1962. Posteriormente la escuela de Concepción de Alajuelita adoptó también el nombre de Carmen Lyra.

Cronología

1888 El 15 de enero nace en San José.

1904 Se gradúa de Maestra Normal en el Colegio Superior de Señoritas.

1906 Trabaja en el Hospital San Juan de Dios en calidad de novicia religiosa. En este mismo año inicia su actividad literaria en los periódicos y revistas más importantes de la época, tales como PAGINAS ILUSTRADAS, PANDEMONIUM, ARIEL y ATHENEA.

1914 Asume la dirección de la revista artística y pedagógica RENOVACION.

1918 Se publican sus libros LAS FANTASIAS DE JUAN SILVESTRE y EN UNA SILLA DE RUEDAS.

1919 El 13 de junio dirige la Manifestación de Maestros contra el gobierno de Tinoco, la cual termina con la quema del periódico “La Información”.

1920 Publica su conocida obra CUENTOS DE MI TIA PANCHITA. El gobierno de Julio Acosta la envía a Europa en viaje de estudios.

1921 Desempeña la Cátedra de Literatura Infantil en la Escuela Normal de Costa Rica.

1926 Funda en San José la Escuela Maternal Montessoriana.

1931 Publica en “Repertorio Americano” su ensayo BANANOS Y HOMBRES. Entra a formar parte de la dirección intelectual del Partido Comunista y a colaborar con el periódico TRABAJO, órgano recién fundado de dicho Partido.

1949 El 13 de mayo muere en la ciudad de México.

Fuente: http://www.elespiritudel48.org/bio/bio14.htm

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Carmen Lyra: Aportes a la Sociedad Costarricense y a la Educación

*Claudio Monge Pereira
El 13 de mayo de 1949 muere en el exilio, luchando contra la injusticia en Costa Rica. Su ejemplo y valentía siguen vivos.*

De la siguiente manera, mediante una carta personal, el señor Juan Luis Campos, le comunica a don Joaquín García Monge el fallecimiento de Carmen Lyra:
« Murió, Isabel Carvajal, lejos del sufrido pueblo costarricense, pero convencida de que nosotros seguiremos la batalla, agitando la bandera revolucionaria, antiimperialista y popular; de que su ejemplo, su virtud, su corazón nutren nuestras acciones.» (1-50)

Pero no murió, como aseguraban sus compañeros obreros. Ella fue desterrada viva, y así quedó para siempre en el corazón del proletariado costarricense, que la despidió personalmente mediante una pequeña delegación, en el viejo Aeropuerto de la Sabana.

La Historia de la Humanidad nos enseña que solamente los genios y los revolucionarios, que resisten la prueba del tiempo y los acontecimientos, siguen después de muertos, inspirando y organizando a sus compañeros y compañeras. Ellos y ellas continúan, desde la quietud de sus páginas o desde la escena de sus actos, sembrando la inquietud en las mentes y en los corazones de las sociedades. Es desde la inmortalidad de esas acciones que se promueve la terrenalidad de sus ideales. Y por ello es que seguimos hablando de la “Niña Chabela“ como si ella estuviera a nuestro lado permanentemente, vigilando lo que hacemos y por quiénes lo hacemos; indicándonos con su dulce y suave voz cuál es el camino de la justicia para todos los seres humanos. Y muy en especial para la infancia costarricense, de la cual ella se erigió por sus obras literarias y su praxis, en madre espiritual y conductora pedagógica.

Es una tarea sumamente difícil separar la labor de Carmen Lyra por secciones o áreas de interés, porque la labor de ella, más que la de ningún otro educador de su época, fue una tarea absolutamente integral e integradora. Y esto se debe, principalmente, a su extraordinaria capacidad para comprender y aceptar que la labor pedagógica, es una tarea científica que no se desliga de las otras actividades del ser humano; como por ejemplo, la ideología, la política, el arte, la literatura, la religión, la soberanía o el amor.

Probablemente esto hizo que ella, ya Maestra, disfrazada de muchacho callejero dirigiera la quema del diario oficial de la tiranía de los Tinoco; dando muestra fehaciente de que un educador debe saber, en el justo momento y cuando la Patria lo reclame, cambiar el pupitre que es la trinchera de la ciencia, por cualquier otra actividad que posibilite y garantice que la Patria; seguirá esgrimiendo los libros y los arados en señal de civilización.

No escatimó ningún esfuerzo para fundar una universidad obrera, que abriera las puertas de la academia a la sabiduría obrera y popular; para que ambas se complementaran, demostrando que una escuela separada de la vida real es poco o casi nada lo que puede hacer con éxito.

Sabía a plenitud Carmen Lyra, que la escuela es el fiel reflejo de la sociedad en que ella está inserta y funciona; que todo lo que suceda en esa sociedad afectará negativa o positivamente la labor del educador en el salón de clases; que la desnutrición y las condiciones higiénicas que ostenta el ser humano, son premisas claves para un adecuado desarrollo pedagógico. Que cuando el hogar está destruido por las lacras que se derivan de las enfermedades sociales, el ser humano, más allá de los libros y los recursos didácticos, reclama justicia y espacio para respirar sin contaminaciones. Sabía bien que en la institución educativa se le puede suministrar a la infancia arroz y frijoles hasta en el período de vacaciones; y que se le puede suministrar un uniforme o remendarle el raído, pero sobre todo sabía que se trata de propiciar y promover el cambio de aquellas condiciones estructurales y superestructurales, que eternizan y justifican las diferencias económicas, sociales y culturales entre los seres humanos.

Al respecto, es de suma relevancia escuchar las palabras de su inseparable compañera, Luisa González, Maestra Normalista; luchadora junto con ella en la Escuela Maternal Montessoriana:

«Aquella Escuela Maternal era un oasis de paz, de alegría y de cultura; yo estaba segura que de aquel jardín pedagógico saldrían niños felices y buenos, porque nosotras teníamos en nuestras manos los métodos científicos que aprendiéramos en los libros de María Montessori, de Decroly y de muchos otros pedagogos modernos.
Tales métodos no podían fallar; nosotras conocíamos bien las bases psicológicas para crear en los niños los hábitos de higiene, de disciplina, de estudio y de trabajo; sabíamos estimular en ellos la sensibilidad artística, convencidas del valor que tiene la educación estética desde los primeros años de la infancia.» (2-124/125)

No obstante, agrega doña Luisa posteriormente:

«Los materiales humanos que llegaban a la Maternal eran pobres matitas desmirriadas, agotadas prematuramente, por ese viento ingrato y frío, que sopla implacable sobre tantas vidas inocentes de niños hambrientos y desnutridos.
Las teorías sobre la higiene mental, resbalaban sobre aquellas cabecitas de pelo seco, áspero y sucio; entre las patitas descalzas quedaban enredadas, las teorías y conceptos filosóficos sobre la educación y el papel de la escuela en la sociedad.» (3-124)

«Un rictus amargo asomaba a la cara de Carmen Lyra, que un día de tantos, no aguantó más, y ordenó cerrar el piano, al ver las piruetas ridículas y grotescas que hacía la pobre Angelilla tratando de ajustar sus pasos al ritmo de la música de Chopin.
¡Qué lecciones más vivas y crueles nos daba la vida todos los días en aquella Escuela Maternal, al lado de Carmen Lyra, que nos haría comprender las contradicciones de la pedagogía idealista, frente a las realidades que tercamente despedazaban nuestros planes y nuestros sueños!» (4-125)

La realidad es la madre de todas las verdades, y es en su conocimiento donde se forja cualquier posible solución a los planes que surgen de los sueños. Y una actitud científica en el tratamiento de los problemas pedagógicos, es lo que a nuestro juicio lleva a comprender, que la más útil de las teorías, es la que se fundamenta en el conocimiento histórico y sociológico del entorno. Por tales motivos, la labor pedagógica que no se vea respaldada por un estudio de la realidad, sólo puede conducirnos a frustraciones; situación que de hecho genera la deserción de magníficos prospectos en el campo de la educación.

«Eminentes sociólogos, higienistas, médicos pediatras, educadores, escritores y políticos nacionales y extranjeros, discutían por la prensa y daban conferencias sobre los graves problemas de la educación nacional, sobre el aumento de las cifras de la prostitución, sobre las desnutrición del pueblo, etc.,etc. Ninguna de esas grandes personalidades se atrevía a poner el dedo en la llaga. Solamente Carmen Lyra, con su ironía lacerante, levantaba ampollas entre los círculos de intelectuales y politiqueros que fruncían la nariz ante las denuncias de su pluma magistral.» señala doña Luisa (6-126).

Y continúa: «Los brillantes planteamientos que hacía Omar Dengo sobre los problemas de la cultura y el desarrollo de la personalidad humana, seguían apasionando mi criterio de maestra idealista, que creía tener en mis manos el don milagroso para modelar las almas, y hasta el destino de los niños que llegaban a mi escuela.» (7-127)

El criterio esbozado anteriormente por doña Luisa, nos indica que el educador siempre guarda una esperanza, y en el fondo de su alma cree, ilusoriamente, que podrá resolver problemas que son de incumbencia de toda la sociedad en su conjunto; y cuya resolución dependerá de la capacidad que tengan los poseedores de los medios de producción para cesar su explotación; o de la capacidad de las fuerzas trabajadoras para organizar y ejecutar su liberación. La misma Luisa González lo relata acertadamente:

«Como un matapalo, se enredaban en la Escuela Maternal el escepticismo y la desesperanza; nuestro trabajo era como pegar parches aquí y allá en tela vieja y deshilachada; como echar agua en un canasto, decía Carmen Lyra…» (8-128)

«No podíamos huir de los problemas, ni tampoco debíamos fosilizarnos dentro de la rutina absurda y fácil de la pedagogía oficial, para acumular tranquilas los años que nos asegurarían una buena pensión.
Un fermento ácido corroía nuestras conciencias restando alegría y entusiasmo a nuestra labor educativa, tan sin perspectivas, tan desajustada del ambiente social.
Sentíamos el fracaso de nuestros planes, y no veíamos las causas que originaban los problemas que sufrían aquellos niños de la Maternal.
Nos debatíamos todos los días en aquel mar de contradicciones, sintiéndonos siempre incapaces de resolver radicalmente los graves problemas económicos y sociales que teníamos frente a nosotras.» (9-129)

Ninguno de nosotros, en su sano juicio, podría negar que exactamente los problemas señalados por doña Luisa González, son los mismos que hoy, setenta años después de creada la Escuela Maternal, aquejan a enormes sectores que asisten en estado de sobrevivencia a las escuelas costarricenses . Miles de compatriotas desnutridos o mal comidos, mal vestidos y peor calzados, sin útiles escolares, con todos sus sueños frustrados o por frustrarse, atiborran las escuelas del país.

Y es precisamente de una situación de tal envergadura, de donde surge la gran conclusión de la Niña Chabela:

«¡Al diablo la pedagogía! ¡A la porra esta caricatura, esta farsa de educación!, al ver que como espuma, resbalaban las buenas intenciones, sobre la trágica realidad que vivían diariamente esos pobres chiquillos de la Maternal…
Puso en evidencia, con gran sentido irónico y crítico, las fantasías y la farsa de la pedagogía oficial burlándose mil veces de ese “niño hipotético”, prefabricado, que inventan muchos pedagogos ilusos que viven en las nubes, esperando que la cultura, por si sola, haga el milagro de terminar con el más negro de todos los crímenes del mundo: el hambre y la explotación de los niños.» (10-130)

Pedagogía sin realidad, es material solamente para alimentar utopías sin esperanza; por tal motivo, es perfectamente comprensible que la fundadora de la Educación Preescolar Pública Costarricense, llegara con sus compañeras de proyecto a las anteriores aseveraciones.

La educación cumple, en cualquier sociedad, una serie de funciones que le asignan un papel reproductor del sistema; por tal motivo no basta con llegar a ella cargado de buenas intenciones y sueños. Es necesario, como Carmen Lyra, estudiar las causas que originan el sistema de explotación de los seres humanos, para poder plantear soluciones acordes con las posibilidades de la educación y sus limitaciones.

Recordemos que el espíritu que prevalecía en el proyecto pedagógico de la primera mitad de siglo, con algunos intervalos, estaba más ligado a los aspectos sociales de la educación que a los técnicos. Interesaba el hombre integralmente y no solo como un hipotético receptor de conocimientos, las más de la veces, abstractos. Era el Ser Humano inserto en el mundo real el que llamaba la atención de maestros como Joaquín García Monge, Omar Dengo y otros, que ligaban la educación a un proyecto de sociedad humanista y justo.

Podríamos asegurar, que entre los aportes más significativos realizados por Carmen Lyra a la educación costarricense, se pueden señalar los siguientes:

1) Fundación de la Educación Preescolar Pública Costarricense.

Esto marca un hito histórico, no sólo porque Costa Rica se pone a la vanguardia en la región al lado de países más avanzados que el nuestro, sino porque establece con ello las bases que han servido en otras latitudes para fortalecer y engrandecer, los principios democráticos que sustentan la formación de sociedades más equitativas. Vislumbraba Carmen Lyra, que es allí donde se comienza a fraguar la formación de ciudadanos para construir una Patria digna.

Entre las ideas que impulsó fue la creación de casas cuna (Kinder) atendidas por maestras de profesión. Esto demuestra una visión futurista, ya que evidencia una acción concreta para que miles de mujeres salieran de su “papel” de esposas amas de casa para que se incorporan al mercado laboral costarricense . Por ello en 1924, se establece la atención al niño pequeño como una obligación del Estado.

2) Incorporación a la educación preescolar del factor científico, en cuanto este permite ligar la educación con la realidad y con el Proyecto Nacional de Desarrollo.

Cómo negar que esto elimina el mito de que la educación inicial debe ser pueril o superficial; que no necesita de elementos planificadores y estructurales para organizar estos procesos partiendo de un profundo conocimiento sociológico, histórico, filosófico, psicológico y cultural. El niño y la niña no son “personitas” manipulables con un sellito o un cromito; son seres humanos integrales, con necesidades sociales, psicológicas, biológicas o culturales reales y concretas. Se debe conocer el Proyecto Nacional, escudriñar qué tipo de sociedad y qué tipo de Ser Humano persigue formar, porque si esto no se conoce, nuestra labor pedagógica es incierta y acomodaticia; y será de gran provecho para quienes ven en el poder el medio para domesticar y no para formar.

Cuenta Margarita Castro que Carmen Lyra, antes de abrir la Escuela Maternal Montesoriana, las obligó a Luisa González y a ella a leer mucha literatura sobre educación preescolar, y les explicó la importancia de la labor que iban a desarrollar, además tenían que realizar una investigación sociológica de los alumnos, para lo que les dio cuestionarios que debían llenar con los datos socio – ambientales de cada niño.

De esta forma se enteraron que muchos de los niños que iban a ingresar no tenían comida, en sus casas no había ventanas, dormían en petates o en tablas, no había baños ni servicios sanitarios, se bañaban en los ríos o en las acequias; muchos nunca habían tomado leche y jamás habían utilizado un cepillo de dientes.

Aseguraba Carmen Lyra:
“Deben desarrollarse los conceptos con bases científicas; donde en realidad se sepa el cómo y por qué de las situaciones que constantemente se presentan en nuestra vida…”

3) Introducción y aplicación del concepto de comedor escolar, no como quitahambres, sino como parte de una formación integral que incluye hábitos alimentarios e higiénicos; además de la incorporación de la Nutrición como aliada de la Pedagogía.

Para Carmen Lyra estaba muy claro el precepto aquel de mente sana en cuerpo sano. Un desarrollo normal de las capacidades físicas y mentales se logra si el Ser Humano goza de una adecuada alimentación. Pero esta no es responsabilidad exclusiva de la institución escolar, porque esta con sus exangües presupuestos sólo paliará hambres atrasadas. Por ello ella manda a clausurar el piano de la Maternal, porque con desnutrición los sentidos se atrofian y la adquisición de cultura no es prioritaria.

Ella manifiesta claramente que se deben realizar transformaciones estructurales de clase para poner coto a las desigualdades económicas que generan la explotación y el hambre.

4) Fundación de la educación de adultos para la clase trabajadora.

Para Carmen Lyra, como persona marxista – leninista, estaba claro que la clase trabajadora como producto de años de injusticia y discriminación, era “clase social en si”; categoría marxista que establece que la pasividad proletaria es producto de la falta de organización política, y por ello el que ostenta el poder puede con cierta facilidad espoliarlo y someterlo.

Entonces se hace indispensable educar a los trabajadores, obreros y campesinos, para que a través de procesos pedagógicos que se fundamenten en el conocimiento de la psicología de los adultos y de sus inquietudes, necesidades y sueños, se pueda lograr su concientización clasista. No se trata solamente de alfabetizar, sino de alfabetizar y repensar la sociedad y las potencialidades de ellos como clase social.

Es decir, lograr dar un salto de calidad pasando de la categoría de clase social en si, a clase social para si; otra categoría marxista que es premisa para cualquier transformación revolucionaria de la sociedad.

5) Desmitificación de la pedagogía “oficialista”.

Existe una pedagogía oficial y oficialista que camufla muy sutilmente las desigualdades sociales, bajo el mito de la movilidad social para todos a través del Sistema Educativo. El discurso pedagógico oficial oculta adrede las funciones reproductoras y adaptadoras de la Educación y de la Escuela. La Escuela capitalista transmite los valores y principios de la clase dominante con el fin de reproducir la ideología que los sustenta. Lo mismo hace con los fundamentos políticos de la sociedad que ella promueve y refuerza. Está claro para esta Maestra, que aquellos que pueden escalar en esa pirámide serán los futuros cuadros profesionales que moldearán los perfiles económicos de la clase que sustenta su poder en ellos.

6) Ligamen de la escuela y la educación con la comunidad y con la familia.

La escuela no es un ente asocial. Ella no vive ni sobrevive aislada de los avatares sociales; es un cuerpo vivo con entrañas históricas. Por ello la Escuela y la educación como tales, deben ser pivote para enrumbar a las comunidades por los senderos del progreso y la emancipación. Para ello es de suyo indispensable que estén indisolublemente ligadas con la Familia, porque recordemos que Carmen Lyra mezcla en su formación influencia cristiana y escuela marxista – leninista. La Familia es una sociedad inicial desde la cual parte el comportamiento de los individuos hacia sus entornos. Por ello la Escuela y la Educación participan de la formación de los ciudadanos para la construcción de la Patria. No hay nada aislado ni casual. Una Nueva Sociedad se sustenta en una nueva escuela y en una nueva educación. El resultado es una nueva familia y una nueva comunidad.

Las siguientes son sus palabras:
“Muchos de los importantísimos problemas en el porvenir de la nación deben plantearse en las aulas y es imperativo que presidan en él los mejores expertos que puedan obtenerse.”

7) Vinculación del trabajo docente con el trabajo intelectual extra escuela.

Los educadores no son neutros. Son focos generadores de pensamiento y acción para organizar, promover y concretar acciones que consoliden la formación de un contingente intelectual que sea conciencia lúcida. Carmen Lyra convirtió su casa, ubicada cerca de donde hoy se levanta el edificio del INS, en Universidad Abierta para todo aquel o aquella que deseara confrontar ideas y crecer como Ser Humano en el ejercicio de esas jornadas de reflexión ciudadana y pedagógica.

Fueron cientos de personas las que pasaron por su casa, ya sea para tertuliar, pedir consejo, compartir inquietudes o para organizar acciones que pusieran en jaque las políticas capitalistas; incluidas la Educación y la Escuela como partes integrales del Aparato Ideológico del Estado.

Carmen Lyra obligaba a quienes trabajaban con ella a leer mucho y permanentemente; exigía que estuvieran actualizadas en sus saberes y conocimientos; recomendaba lecturas y comprobaba si las habían realizado. Sabía perfectamente que el conocimiento no está exclusivamente en los libros, pero también comprendía que es necesario investigar y reforzar las prácticas pedagógicas con un sistemático trabajo intelectual fuera de las aulas.

Conminaba a quienes ella creía que tenían la capacidad para escribir a que lo hicieran; así, muchos de nuestros escritores le deben su inicio y consolidación a esta Maestra. Entre estos escritores podemos nombrar a Carlos Luis Fallas Sibaja, nuestro entrañable obrero bananero CALUFA, cuyos manuscritos ella revisaba sugiriéndole innovaciones. Por ejemplo, Calufa había titulado una de sus novelas “El infierno verde”; pero el ingenio y la picardía de Carmen Lyra la llevaron a sugerirle que la titulara mejor “Mamita Yunai”. Hoy, todos sabemos que esto fue un tremendo acierto visionario. A la United Fruit Company se le conoce en todo el mundo como “Mamita Yunai”.

8) Participación del magisterio en las luchas generales y específicas de la clase obrera y campesina.

El Magisterio Nacional no es un ejército de Apóstoles inmaculados, indiferentes frente a las penurias y penalidades del proletariado. Por el contrario, es un Frente Pensante y Pensador que ayuda a la organización popular para conquistar sus anhelos. La vida, el entorno social, no es ajeno al quehacer de los educadores; antes bien, es el escenario para llevar a la práctica el credo libertador de este gremio numeroso e instruido.

Carmen Lyra toma partido, y lo hace en uno de los frentes más aguerridos, el Partido Comunista de Costa Rica; desde cuyas filas ellas emprende importantísimas acciones para la vida nacional. Entre estas acciones podemos citar una de inmensidad histórica: la fundación de la Organización de Maestros Costarricenses en 1936.

También se debe traer a colación que ella jefeó la lucha de los educadores costarricenses contra la dictadura de los Tinoco, asumiendo personalmente la quema del edificio del diario oficial de la dictadura “La Información”; disfrazada de niño callejero limpiabotas.

Aseguraba ella:
“El rol de los maestros es hoy decisivo en los destinos de la Patria. Creo que es preciso despertar su mentalidad hasta que lleguen a interesarse en las luchas políticas que hoy se sostienen hasta el extremo de hacerse partícipes de ellas”

9) Conquista de un papel protagónico para la mujer en una sociedad abiertamente machista.

Desde las aulas de la Escuela Normal, Carmen Lyra pregonaba e impulsaba la participación femenina en todos los ámbitos de la vida. La mujer compañera del hombre en todas las luchas. La mujer educándose y preparándose para conquistar un espacio real en la sociedad.

Siguiendo este principio eminentemente educativo, al lado de su camarada Luisa González, funda el Sindicato Único de Mujeres Trabajadoras; organización que servirá para pelear la conquista de una igualdad real en las condiciones laborales de la mujer costarricense. También se debe destacar que ella es quien emprende de manera orgánica y estructural, la lucha por el sufragio universal para la población femenina; lucha que sentará las bases para la posterior conquista de este derecho.

10) Ejercer el Magisterio comprendiendo que todo proyecto educativo está ligado a un proyecto ideológico – político y viceversa.

La educación forma parte del aparato ideológico del estado, si este no funciona a cabalidad es menester que funcione mejor el aparato represivo. La disyuntiva es sumisión pasiva o comprensión de la paradoja para actuar coherentemente. La escuela no debe ser el cuartel donde se castren los sueños de creación y libertad, sino un taller donde se forjen los más preciados anhelos de emancipación del Ser Humano.
Todo proyecto político conlleva un proyecto pedagógico. Comprender esta situación, es garantizar una actitud contestataria, ante las injusticias que terminan enviando a las aulas una infancia desmirriada y hambrienta.

11) Erradicación de la mojigatería y el puritanismo de las aulas costarricenses.
El ambiente que se vivía en las aulas y academias costarricenses estaba muy influenciado por la iglesia y los diversos grupos ligados a ella. Esto permitía que se aplicaran medidas disciplinarias y correctivas contra los estudiantes por cuestiones a veces baladíes. Acotamos esto porque se aceptaba con facilidad y se permitía el castigo impune contra quienes desde la óptica de las autoridades violaban las normas de convivencia “decente y aceptable.”

Siguiendo esa línea de acción, en una ocasión se convocó a un Consejo de Profesoras y Profesoras en la Escuela Normal para acordar la expulsión de una pareja de estudiantes que fueron pillados in fraganti en pleno y sabroso beso. La alocución vehemente, tajante, valiente y sin prejuicios de Carmen Lyra salvó de la Hoguera a esta pareja; y a partir de ese momento histórico a nadie se le volvió ocurrir expulsar estudiantes por amarse.

12) Inserción de la Educación Ambiental en las aulas costarricenses.

La claridad ideológica de María Isabel Carvajal le ayudaba a comprender claramente la importancia de preservar la naturaleza y de protegerla. Ella entendía bien que el capitalismo es voraz con sus recursos naturales, y que cuando de aumentar su capital se trata, todo corre peligro; desde la Paz mundial hasta los bosques y los mares. Por ello organizaba actividades tendientes a formar y reforzar una mentalidad ecológica en las personas; comenzando por sus estudiantes.

Carmen Lyra, entre otras actividades realizaba una que ella llamaba “La fiesta de los pájaros ”, que consistía en que los niños llevaban pájaros enjaulados que tenían en sus casas o de parientes, y en el Laguito de Amón (Barrio Amón), después de presentar breves obras de teatro y números musicales, se les soltaba para enseñar a los niños a amar la libertad y entregarla a los seres que están privados de ella.
También inculcaba en los niños un profundo amor por la flora, y para lograrlo los llevaba a sembrar arbolitos por predios vacíos y orillas de calle.

En su obra literaria se puede comprobar que la Creación para ella era sagrada, y es deber de todo educador fomentar su conservación respetándola.

Para finalizar, con Alfonso Chase digamos, «La fuerza de su vigencia está determinada por su inteligencia creadora, su compromiso con nuestro pueblo y la combinación de lo viejo con lo nuevo.» (11–14)

INDICE CRONOLOGICO DE CARMEN LYRA

-1888 El 15 de enero nace en San José.
-1904 Se gradúa de maestra Normal en el Colegio Superior de señoritas.
-1906 Trabaja en el Hospital San Juan de Dios en calidad de novicia religiosa. En este mismo año inicia su actividad literaria en los periódicos y revistas más importantes de la época, tales como Páginas Ilustradas, Pandemonium, Ariel y Athenea.
-1910 Tiene lugar el terremoto que destruye parte de la ciudad de Cartago. Se lleva a cabo la intervención de los Estados Unidos en Honduras. Omar Dengo y Rómulo Tovar fundan “El Centro Germinal”, el cual tiene por objeto el estudio y divulgación de los problemas políticos, sociales y económicos que afectan la vida del país.
-1911 Cae el gobierno de Porfirio Díaz en México. Los infantes de la marina norteamericana ocupa Nicaragua.
-1914 Asume la dirección de la revista artística y pedagógica Renovación. Se concluye el Canal de Panamá. Empieza la Primera Guerra Mundial.
-1915 intervención de los Estados Unidos de América en México. El gobierno de Alfredo González Flores crea la Escuela Normal de Costa Rica en Heredia.
-1917 Los Bolcheviques toman el poder en Rusia. Se inicia la dictadura de Tinoco.
-1918 Se publican sus libros “Las fantasías de Juan Silvestre” y “En Una Silla de Ruedas”.
-1919 El 13 de junio dirige la Manifestación de Maestros contra el gobierno de Tinoco, la cual culmina con la quema del periódico La Información.
-1920 Publica su conocida obra “Los Cuentos de Mi Tía Panchita”. El gobierno de Julio Acosta la envía a Europa en viaje de estudios.
-1921 Desempeña la cátedra de Literatura Infantil de la Escuela Normal de Costa Rica. Estalla el conflicto armado entre Costa Rica y Panamá, como consecuencia de no haberse señalado definitivamente los límites geográficos respectivos.
-1925 Cesar Augusto Sandino inicia en Nicaragua la Guerra de Guerrillas.
-1926 Funda en San José la Escuela Maternal Montessoriana.
-1931 Publica en “Repertorio Americano” su ensayo “Bananos y Hombres”. Entra a formar parte de la dirección intelectual del Partido Comunista y a colaborar con el periódico “Trabajo”, órgano recién fundado de dicho partido.
-1939 Estalla la Segunda Guerra Mundial.
-1941 Se reabre la Universidad Nacional de Costa Rica.
-1942 Se recrea el Seguro Social. se incorpora en la constitución Política el capítulo de las “Garantías Sociales”.
-1948 Sobreviene la lucha armada en Costa Rica.
-1949 El 13 de mayo muere en la ciudad de México.
-1971 Se inaugura en San José, en la planta baja del kiosco del Parque Central, la “_Biblioteca Infantil Carmen Lyra”._
-1976 La Asamblea Legislativa declara “Benemérita de la Cultura Patria” a Carmen Lyra.

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Pensamientos de Carmen Lyra

...“No era maestra de adorno ni de ficción, era madre de los niños de su escuela y cuando vio la miseria , el frío y la desnudez de sus hogares … ¡Y qué hogares !... se sintió inmensa y lanzó un grito que aún resuena y resonará siempre … mientras haya en Costa Rica y en el mundo, niños enfermos, raquíticos, que padecen todas las miserias por culpa de una sociedad egoísta, habrá lucha social…”

“Pues bañando niños de cuatro a seis años, viendo sus cuerpecillos desnudos y vigilando sus juegos, aprendí mas que en quince años de dar clases”.

“Los remedios con que tratábamos en la Escuela Maternal para componer el mundo, no pasaban de ser acciones que revelaban buenos sentimientos hacia el prójimo, pero que no se acercaban siquiera a la causa del mal.”

“Mientras estuve pegando remienditos sociales en la escuela y escribiendo prosa romántica con metáforas inofensivas para la injusticia que me rodeaba, tuve fama de ser una excelente persona, de muy buen corazón y una fina escritora. Pero cuando me di cuenta que había que hacer algo mas que remiendos sin trascendencia, que había que luchar directamente contra el régimen capitalista, la gente cambio de opinión con respecto a mi : ahora dicen que estoy loca, que tengo envidia de los ajeno, que ya no escribo como antes, que he decaído en el arte de la literatura”.

“Compañeras hay que empeñarse con todas las fuerzas por cambiar este estado de cosas. Qué cambio hondo, trascendental, habría en la vida de Costa Rica si las mujeres pudiéramos votar. Las cosas ya no seguirían como están porque ninguno de esos señores va a echar abajo las prerrogativas del capital, el cual tiene arregladas las cosas de tal manera que mientras unas mujeres pueden estarse arrancando los pelos de las cejas o haciéndose masajes para no engordar, otras tendrán que estar paradas en charcos, dobladas lavando o cosiendo. Cada partido está sostenido por gente de plata, y si estas gentes arriesgan grandes sumas, no es por la linda cara del candidato, sino porque ven la posibilidad de ganarse el ciento por ciento en el juego de la política?”

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*CHABELA
Por:Joaquín Gutiérrez*

(Te conozco mascarita)
Fueron tus cinco dedos de alga suave
la mano que deseé tanto en mi ausencia.
Tu voz de abeja la añoró mi oído
en tierra extraña.
Si antes pensaba regresar un día
otra vez a la patria, era tan sólo
por irte a ver, por conversar contigo,
tocar tu puerta.
Ahora cierro los ojos y te miro
mi pequeño nidito de gorriones,
rocío de alba, flor de greda pura,
canto de abeja.
¿Dónde los tristes reclinar podrían
ahora sus cabezas si les falta
tu regazo moreno de torcaza,
cojín tan blando?.
No tenías ningún pan y diste tantos,
panecillo tú misma, en el rescoldo.
Somos avaros de lo que dejaste.
Tú, sigues dando.
Dolía tu grito:- ¡Dadme a mi pueblo,
quiero volver, quiero volver, dejadme!
Eras sólo una sombra de canela
hecha pedazos.
Quiero volver decías, y te aventaban.
Tuviste que morir para lograrlo.
Ciega ya para siempre tu mirada
no eras temible.
Volviste y te llevaron los obreros
hasta la tierra en brazos, en tu caja.
Te besaban la frente y sus espinas,
niña dormida.
Moreno caracol, raíz de violeta,
párpado humilde, pequeñita antorcha,
¿dónde te fuiste? Dínoslo, Chabela,
para seguirte.
¿Qué te hace falta? ¿Acaso me recuerdas?
¿Cala la lluvia los terrones grises?
¿Has perdonado ya lo que te hicieron?
¿Estás llorando?
Estas palabras son de enamorado,
nunca he probado un licor tan dulce.
Tanto bebimos de él, tanto bebimos
que lo acabamos.
Que en paz descanses, linda camarada,
y que jamás nos dejes. Y el gran día,
cuando se llene el aire de estandartes
de roja púrpura,
Podrás, tal vez, volver a estar contenta..
Y una noche en que estemos todos juntos,
Manuel y Carlos Luis, Luisa y Calufa,
Guzmán y Arnoldo,
también los que murieron, Federico,
Vaglio, Montiel, la compañera Rosa,
vuelve, regresa y con tu voz más suave
cuéntanos cuentos.
En las calles la fiesta de los pueblos,
la victoria final, pero ninguno
querrá ir y perderse una palabra
de Tío Conejo.
Y si algún hijo de tus enemigos
se va acercando al mágico llamado
de tus maravillosas aventuras:
Déjalo que oiga!.

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*Responso a Carmen Lyra
Por: Fabián Dobles
(recordando a Carmen Lyra)*

No,
que no descanse en paz.
Que no descanse en paz su cuerpo, ya
mineral feraz,
flor de la tierra.
Que no descanse en paz su voz, ahora
inefable,
aquella exuberante voz de mariposa
que libaba mieles y dolores
y sonaba tan como suena la verdad,
tan como saben
la vida, las auroras, las corrientes de agua.
Que no descanse en paz su eterno,
suave grito,
su cariñoso, humano, entero corazón.
Que no descanse en paz …
Que descanse con nosotros.
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BIBLIOGRAFIA

1) Dobles, Fabián. Revista Trabajo. Editorial Revolución. San José Costa Rica. 1970.
2) González, Luisa y Sáenz, Carlos Luis. Carmen Lyra. Departamento de Publicaciones, M.C.J.D. San José, 1977.
3) González, Luisa. A ras del suelo. Editorial Costa Rica. San José, Costa Rica. 1994.
4) Gutiérrez, Joaquín. Te conozco Mascarita. Editorial UCR. San José, Costa Rica. 1984.
5) Lyra, Carmen. Los otros cuentos de Carmen Lyra.. Editorial Costa Rica. San José, Costa Rica. 1985.
6) Monge, Claudio. Tertulias con mi Padre y con Manuel. Obra Inédita.
7) Monge, Claudio. En Aquellas Filas y Trincheras. Obra Inédita.