Advertencia

Retahíla dedicada al magistrado Fernando Cruz, en estos tiempos difíciles donde es el pueblo quien tiene que defender nuestra soberanía e independencia.

A Fernando Cruz
No lo quieren reelegir
Como forma de advertir
A los otros magistrados
Que hay un grupo de diputados
Que los puede destituir
Si se empeñan en seguir
Renegando del gobierno
Que existe un contubernio
En los grupos de poder
Y el que opte por joder
Lo pueden destronar
Que se abstengan de votar
En temas delicados
Afectando a connotados
Dirigentes partidarios
El Movimiento Libertario
Y los mal llamados Cristianos
Que son como hermanos
Del partido Liberación
Tomaron la decisión
De pasar la guillotina
Y cortarle la gallina
Al magistrado Cruz
Eso encendió la luz
En algunos sectores
Y acrecentó los temores
De una dictadura
Se dice que hay figuras
Que ejercieron influencia
Como el Ministro de la Presidencia
Y el señor Rodrigo Arias
Por el momento hay varias
Versiones al respecto
Solo hay un aspecto
Que no pudieron controlar
Que al pueblo costarricense
No lo pueden engañar.

Adiós a la independencia del Poder Judicial

La no reelección del magistrado Cruz es un ajuste de cuentas. Absolutamente nadie cree las patéticas excusas que dieron diputados y diputadas sobre renovar el Poder Judicial.

Magistrado Fernando Cruz

Quienes habitamos este país desconocemos exactamente porqué 38 señores diputados y señoras diputadas decidieron remover de su cargo al doctor Fernando Cruz Castro, magistrado de la Sala Constitucional.

Todos hemos compartido y diferido de decisiones tomadas por la Sala IV. Sin embargo, en el marco del Estado de Derecho hemos respetado la división de poderes y la institucionalidad que este conlleva.

En este caso es evidente, como ha sido señalado en diversos medios de comunicación, que existe un ajuste de cuentas de un sector de la clase política tradicional misma que se hunde cada vez más en el barro.

Un sector de la clase política tradicional, la que tiene “la sartén por el mango” y cree que es dueña del país, que ante el miedo está dispuesta a garrotear a quienes se manifiestan en defensa de nuestra querida Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS); a penalizar a los y a las estudiantes que osen fotocopiar libros para estudiar; a amordazar con pena de prisión a todo aquel que con información veraz les ventile sus porquerías; a dejar a las personas trabajadoras sin instrumentos para hacer valer sus derechos vetando la reforma laboral más importante del país desde el Código de Trabajo; y… sí, así como suena, a remover del Poder Judicial a un magistrado que ha comprobado ser independiente, sólido, honesto y valiente.

Nadie, absolutamente nadie, cree las patéticas excusas dadas por diputados y por diputadas en cuanto a que es un “llamado de atención al Poder Judicial”, una forma de “renovar el Poder Judicial” u otras explicaciones sin sentido. Debemos recordar que los diputados son designados por el pueblo y es a éste que le deben rendir cuentas.

No basta decir que se remueve a un magistrado porque se puede, sin que medie absolutamente ninguna justificación de por qué el magistrado Cruz debe irse del Poder Judicial. Se debe explicar a la población porqué, a pesar de que la Comisión Legislativa de Nombramientos recomienda unánimemente la prórroga del nombramiento del Magistrado Cruz, en secreto esa clase política pacta removerlo, de seguro para nombrar a alguien afín y servil a los intereses de esa clase política.

Tal vez alguien que sí esté de acuerdo con la explotación petrolera, con la explotación minera, que desoiga lo que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) le viene exigiendo al país; alguien que crea que el Estado Social de Derecho y la distribución solidaria de la riqueza consagrados constitucionalmente, son cosas del pasado.

Al pueblo costarricense el mensaje es claro: debemos luchar por defender la Constitución Política. Don Fernando fue reelecto conforme nuestra Carta Magna que establece que hay un procedimiento y un plazo para remover a un magistrado y que, de no hacerlo, opera la reelección automática. Eso pasó, y fuera de tiempo, sin explicación alguna, con una mayoría automática, siguiendo saber qué oscuras intenciones, se violentó el procedimiento.

A don Fernando le pedimos que continúe peleando por defender la Constitución Política. Estamos seguros que persistirá y estará una vez más a la altura de lo que pueblo costarricense espera de él.

A la Sala Constitucional le pedimos que, tal y como le corresponde nos defienda frente al autoritarismo, frente a la violación de la institucionalidad, y frente a la violación de la Constitución Política.

Ojalá que en próximas horas, por iniciativas diversas, ciudadanía patriótica y organizaciones sociales nos reunamos con urgencia porque es más que evidente que “la dictadura en democracia” está en desarrollo.

La justicia mancillada

por Rosaura Chinchilla Calderón, Jueza.
Hoy un grupo político ha pretendido mancillar a un juez probo (y con él a toda la judicatura) porque “hay que darle una lección al Poder Judicial”.
Convocan a marcha de protesta por la destitución del magistrado Cruz para el jueves 22 de noviembre a las 10am, salida en el Poder Judicial en San José.

Diputados votan contra la reelección del magistrado Cruz

“La primera noche ellos se acercan y cogen una flor de nuestro jardín, y no decimos nada.
La segunda noche ya no se esconden pisan las flores, matan nuestro perro y no decimos nada.
Hasta que un día el más frágil de ellos entra sólo en nuestra casa, nos roba la luna, y conociendo nuestro miedo nos arranca la voz de la garganta.
Y porque no dijimos nada ya no podemos decir nada”
Maiakovski (1893-1930)

Cuando apenas iniciaba la carrera de Derecho cayó en mis manos un libro que me marcó: Elogio de los jueces escrito por un abogado, de Piero Calamandrei. En sus primeras páginas había un dibujo de una balanza de la justicia. Nada novedoso. Lo original era que uno de sus platillos sostenía un grueso libro y en el otro plato había una flor. El fiel de la balanza se inclinaba hacia la flor y el voluminoso texto colgaba en lo alto. Al ver esa imagen comprendí el significado de aquella expresión de Pascal que, parafraseada, expresaba que hay razones que la razón no comprende.

Hoy un grupo político ha pretendido mancillar a un juez probo (y con él a toda la judicatura) porque “hay que darle una lección al Poder Judicial”. Que el Poder Legislativo tiene, por disposición del constituyente, la competencia y potestad de nombrar y no prorrogar el nombramiento de magistrados del Poder Judicial mediante votación calificada, nadie lo discute. Lo que debe llamar a la reflexión es, si antes, pese a algunos cuestionamientos esgrimidos, nunca se ha usado, ¿por qué, justo ahora, se desempolva esa vieja potestad en la persona del juez-signo-de independencia, rectitud, estudio e inteligencia? Los motivos que subyacen detrás de este acto son, definitivamente espurios y la Razón nunca los podrá comprender. Es claro que lo que se busca es acallar el pensamiento disidente y eso es, ni más ni menos, que antidemocrático…porque se eliminan los pesos y contrapesos, el pluralismo ideológico pero, sobre todo, porque ningún juez, del grado que sea, puede nunca ser destituido, que no otra cosa es este acto, por el pensamiento que exprese en sus resoluciones jurisdiccionales, cualquiera que sea su signo ideológico. Y en el caso de un juez independiente, sin cuestionamientos y signo de independencia judicial, como es don Fernando Cruz Castro, el mensaje en detrimento de la independencia judicial es inequívoco, aunque se logre revertir el acto.

Esta vez el fiel de la balanza se ha inclinado, dejando en alto la flor y el platillo que pesa es el que contiene la irracionalidad política, el poder, los intereses socio-políticos y las inconfesables motivaciones.

Por eso, hoy que en nuestra vida de país podemos contraponer claramente la ética y la legalidad; que un día sí y otro también nos irritamos ante la bendición que, por legales se les da a ciertos actos tan evidentemente censurables desde otras ópticas y que una de las palabras vacías de nuestro diccionario es Patria, insto a la judicatura costarricense para que, por sobre la desazón, la profunda indignación, el dolor y la decepción que produzcan algunos actos y omisiones provenientes de diversos Poderes del Estado, incluyendo, a veces, el mismo Judicial, nos pronunciemos y defendamos activamente la independencia judicial, porque es una de las formas de ser jueces en democracia. El mal llamado “principio de preservación del puesto” no es más que una corruptela más en detrimento de la función social que nos compete. El silencio y la inacción, ahora, son complicidad.

La legitimidad del sistema democrático depende de que seamos capaces de pronunciarnos contra esta nueva afrenta y, a la vez, alejar cualquier sospecha de duda que se cierna sobre nuestra función e institución y podamos replantear, oportunamente, el mismo sistema de nombramientos de la cúpula judicial, y de ésta hacia los otros sectores, a fin de desterrar de las prácticas de “lobbys” previos a los nombramientos caprichosos e indignantes, para apostar por una discusión abierta de las concepciones de país y de justicia. Aunque la designación de los altos jueces es un acto político, no debe ser partidista ni servil. Si se quieren elegir jueces de cierto signo ideológico, que se haga, pero transparentemente, con debates, abiertos y públicos, no a la espaldas de todos. Y que si esta vacante queda, porque no fuimos capaces de revertir lo decidido, el proponer el nombre al cargo sea convierta en un acto de indignidad.

Ojalá que el pueblo costarricense comprenda que la lucha por la independencia judicial no es un privilegio de un gremio sino un derecho humano de todos y todas, para que nuestros conflictos sean resueltos por personas preparadas y no por títeres al servicio de intereses cobardemente inconfensados.

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