General Jorge Volio Jiménez

(Cartago, Costa Rica, 26 de agosto de 1882 – † 20 de octubre de 1955) Sacerdote, militar y político costarricense. Hijo de Carlos Volio Llorente y Matilde Jiménez Oreamuno.

Cursó estudios en Bélgica, donde se nutrió de la Doctrina Social de la Iglesia Católica y fue ordenado sacerdote en 1909. A su regreso a Costa Rica, combatió en Nicaragua contra la presencia militar de los Estados Unidos, donde obtuvo el grado de general que le fue otorgado por los liberales.

A fines de 1917 salió de Costa Rica, para emprender desde el exilio acciones armadas dirigidas a derrocar el régimen de Federico Alberto Tinoco Granados. Durante su exilio escribió su obra El año funesto y la traición del 27 de enero de 1917.

Regresó a Costa Rica a la caída de Tinoco y fundó el Partido Reformista, fundamentado en la doctrina social de la Iglesia, que lo postuló como candidato a la presidencia de Costa Rica en 1923. En 1924 el Congresó lo elegió Segundo Designado a la Presidencia de la República para el período 1924-1928.

Fue Diputado en varias oportunidades. Participó en 1932 en el movimiento golpista de Manuel Castro Quesada, conocido como el Bellavistazo.

Fue Director de los Archivos Nacionales de 1940 a 1948.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Volio_Jim%C3%A9nez

JORGE VOLIO: LA REVOLUCIÓN VIVIENTE

Las generaciones actuales, como es de suponer, no lo conocen. Para ellas, la figura del General Jorge Volio quizá no tiene mayor trascendencia. Por ello, sin que les estemos culpando por el desdén de las anteriores generaciones que debieron de haberles enseñado quién era ese gran costarricense, es tarea difícil movilizar a jóvenes (y otros no tan jóvenes) en defensa de su memoria y en pro de recuperar su “REVOLUCIÓN VIVIENTE” (como atinadamente lo sintetizara la Máster Victoria Ramírez) para honrarlo.

Al declarársele merecidamente Benemérito de la Patria en marzo de 1989, se le reconoció haber sembrado las semillas de las garantías sociales y la defensa del patrimonio nacional. De su ideario nacieron las ideas revolucionarias, para su tiempo, de leyes de accidentes en beneficio de la clase trabajadora, salarios justos, la educación universal, el ente contralor de los bienes del Estado, los centros de cultura para el pueblo, el cooperativismo y, muy relevante, y en contra de la intervención extranjera en los asuntos del Estado costarricense.

No podría haberse las profundas reformas sociales de los años 40, si su Partido Reformista no hubiera roto con los esquemas rígidos de los gamonales que vieron luego debilitadas sus posiciones egoístas ante el poder popular que eventualmente reclamó sus derechos.

Su casa en Santa Ana, excelentemente resguardada por su ilustrísima hija, la doctora Marina Volio, exministra de Cultura, Juventud y Deportes en el gobierno de don Rodrigo Carazo, hoy está en peligro de pasar a ser historia fotográfica, como la vieja y bellísima Biblioteca Nacional, el Palacio Nacional, la Escuela Juan Rudín, y quién sabe cuántos más edificios patrimoniales destruidos para construir estacionamientos.

Allí donde viviera por muchos años el General Volio (declarado así por el Congreso Constitucional en 1920) se pretende mandar una CUADRILLA DE DEMOLICIÓN cual si con su acto se pudiere borrar su memoria. Pero como para ello han de contar con la complicidad de la ciudadanía y con el silencio de los pocos cobardes, vaticinamos que eso jamás habrá de ejecutarse.

La casa del General Volio encierra en sí una tarea mayor para el Ministro de Cultura Manuel Obregón: orientar a sus subalternos para que sea declarada PATRIMONIO HISTÓRICO. Y cumplir esa tarea antes de que “las fieras terribles y hambrientas” que están aquí se atrevan a cortar de raíz ese “guayacán cultural” por cuya sabia corre la REVOLUCIÓN VIVIENTE que habrá de seguir señalando caminos hacia el desarrollo con justicia social.

Finalmente, el pueblo de Costa Rica, ha de agradecer a Marinita por no desmayar ante los destructores y llamar a la opinión pública a cerrar filas frente a esa amenaza, ante ese ultraje a su memoria.

Freddy Pacheco

Fuente: HablaCR

Algunas anécdotas:

En una oportunidad, el periodista don Fernando Borges, se le acercó al General Jorge Volio Jiménez, con la intención de pedirle su valiosa y respetada opinión con respecto a la Historia y a la Filosofía…

El insigne orador parlamentario y político, cuyos discursos pronunciados en el Congreso, se distinguieron por la profundidad de sus pensamientos; contestó:

- “La Historia y la Filosofía se diferencian en que la Historia cuenta cosas que no conoce nadie con palabras que sabe todo el mundo; en tanto que la Filosofía cuenta cosas que sabe todo el mundo con palabras que no conoce nadie.”

En 1912 El general Volio hace un sermón desde el púlpito. Allí afirma que el presidente Ricardo Jiménez debe llamar a la guerra contra los nuevos filibusteros.
General Volio: ¿Y nosotros podemos comer con tranquilidad el pan en nuestros hogares?

Si es una quijotada oponerse el invasor, es una indignidad sin nombre dejarle el paso libre sin protestar…

Está bien que los choriceros de Boston no tengan más Dios que el oro, pero nosotros somos otra gente, de otra sangre, de otra escuela…

El Presidente tiene la obligación de renunciar si no se siente con valor moral suficiente para hacer oír ante Washington nuestra protesta por el desembarco de tropas en suelo centroamericano…

(Luego en la Casa cural en El Carmen de Heredia sucede lo siguiente)

El general Volio y un emisario del gobierno

Emisario: Al gobierno no le parece conveniente que usted, padre, utilice el púlpito para la política.

General Volio: No es política, es la vida de los costarricenses.

Emisario: Es política, que nos compromete con un gobierno amigo…

General Volio: Un gobierno amigo que abandonamos a su suerte y a la suerte de los poderosos.

Emisario: El gobierno ha tomado una decisión…

General Volio: No hacer nada.

Emisario: Mantenerse dentro de los límites de la prudencia

General Volio: Prudencia, prudencia. No me cabe duda de que en la presidencia de la República figura un señorito de grandes cualidades. Pero hace eso que usted dice: po-lí-ti-ca, mientras nosotros, hacemos otra cosa, que se llamara mo-ral…

Emisario: Padre…

General Volio: Sí, moral. Porque no es moral ver que una potencia extranjera invade a nuestros vecinos y que quedamos, por política, con los brazos cruzados.
Y si usted y el presidente quieren ver qué cosa es la moral, yo se las muestro (se quita la sotana). Guardo este símbolo de la iglesia, y tomo un fusil para ir a defender lo que por po-lí-tica el presidente no puede defender…

alt_text

alt_text

Poliza Vida

alt_text

alt_text
alt_text

neuvoo-logo

Tu búsqueda de empleo comienza aquí.