Rodrigo Gutiérrez Sáenz: ¡Trabajó y luchó por su pueblo!

La Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados, ANEP, lamenta el sensible fallecimiento del Dr. Rodrigo Gutiérrez Sáenz, médico, activista social y político que luchó siempre junto al pueblo costarricense.

El Doctor Gutiérrez fue un médico comprometido con su pueblo, candidato a la Presidencia de la República en múltiples ocaciones, miembro fundador del Partido Frente Amplio en el año 2004 y participó en la vida del partido, a pesar del deterioro de salud de los últimos años.

Candidato Presidencial de la Coalición Pueblo Unido 1978 y 82, del Partido Alianza Popular 1986 y diputado por este partido en 1990, Catedrático universitario y Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Costa Rica.

A familiares, amigos y compañeros de lucha, nuestro sentido pésame.

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EN BREVE: Rodrigo Gutiérrez Sáenz

Un gran legado

- El Dr. Rodrigo Gutiérrez Sáenz fue militante del Partido Liberación (PLN), en los años sesenta, firmante del “Manifiesto Democrático para una Revolución Social, conocido como el Manifiesto de Patio de Agua, en enero de 1968.

- Escribió la “La Costa Rica que no conocemos” en la década del setenta, valiente denuncia sobre la injusticia social reinante en el país y fundamento de su ruptura con el Partido Liberación Nacional (PLN).

- Militante en sus inicios del Partido Socialista Costarricense (PSC), en la década de 1970.

- En 1978 y 1982 fue candidato presidencial de la Coalición Pueblo Unido, que agrupó a los partidos de izquierda, Vanguardia Popular (PVP), Socialista Costarricense (PSC) y de los Trabajadores (MRP).

- En 1986 fue candidato presidencial de la Coalición Alianza Popular, que agrupó a los partidos Vanguardia Popular y Frente Amplio Democrático (FAD), del que fue fundador).

- En 1990 es electo como Diputado por el Partido Pueblo Unido, impulsado por los partidos Vanguardia Popular (PVP) y del Pueblo Costarricense (PPC).

- Después de 1994 participa en la fundación del Partido del Progreso (PP) y del Partido Fuerza Democrática (PFD).

- Desde el año 2002 participa en las labores del Foro de Acción Política “Otra Costa Rica es Posible, Otro mundo es posible”.

- Desde el año 2004 participa como militante del Partido Frente Amplio (PFA); contribuye, con sus propuestas, a la participación y organización electoral, así como a la lucha contra la aprobación del TLC con los Estados Unidos.

- Colaborador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), durante la lucha por el derrocamiento de la dictadura de Anastasio Somoza. En julio de 1979, participó en la ofensiva final como médico internacionalista.

- Integrante del Consejo Nacional de Paz y Solidaridad, y de varios Comités Costarricenses de Solidaridad con los pueblos latinoamericanos. Amigo de la Revolución Cubana.

- Catedrático de la Universidad de Costa Rica, Vicedecano y Decano de la Facultad de Medicina.

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Ante el sensible el fallecimiento del Dr. Rodrigo Gutiérrez Sáenz, la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), así como la Central Social Juanito Mora Porras (CSJMP), dejamos pública manifestación de toda nuestra solidaridad con su distinguida familia, expresándole la más sincera condolencia de nuestra parte.

Se nos ha ido un gran hombre, un extraordinario patriota, una persona sumamente honesta y plena de valores… en fin, un ser ejemplar cuya huella no podrá borrarse jamás.

El Dr. Gutiérrez Sáenz ha ingresado al selectísimo círculo de los patricios costarricenses, de los prohombres forjadores de la peculiar nacionalidad costarricense que por muchos y por muchas es defendida sin rendición alguna, ante los embates de la insolidaridad y de la deshumanización, precisamente siguiendo el legado el legado de tan ilustre profesional médico y de tan excepcional costarricense. Él ya es de los que nunca mueren.

San José, lunes 6 de setiembre de 2010
Albino Vargas Barrantes
Secretario General
Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP)
Presidente
Central Social Juanito Mora Porras (CSJMP)

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DR. RODRIGO GUTIERREZ SAENZ: MILITANCIA Y COMPROMISO SOCIAL

Militante del PLN en los años sesenta. Firmante del “Manifiesto Democrático para una Revolución Social, conocido como el Manifiesto de Patio de Agua, en enero de 1968.
Escribió la “La Costa Rica que no conocemos” en la década del setenta, valiente denuncia sobre la injusticia social reinante en el país y fundamento de su ruptura con el PLN.

Militante en sus inicios del Partido Socialista Costarricense, en la década del setenta.

En 1978 y 1982 fue candidato presidencial de la Coalición Pueblo Unido, que agrupó a los partidos de izquierda, Vanguardia Popular (PVP), Socialista Costarricense (PSC) y de los Trabajadores (MRP).

En 1986 fue candidato presidencial de la Coalición Alianza Popular, que agrupó a los partidos Vanguardia Popular y Frente Amplio Democrático (FAD), del que fue fundador).

En 1990 es electo como Diputado por el Partido Pueblo Unido, impulsado por los partidos Vanguardia Popular (PVP) y del Pueblo Costarricense (PPC).

Después de 1994 participa en la fundación del Partido del Progreso (PP) y del Partido Fuerza Democrática (PFD).

Desde el año 2002 participa en las labores del Foro de Acción Política “Otra Costa Rica es Posible, Otro mundo es posible”.

Desde el año 2004 participa como militante del Partido Frente Amplio (PFA); contribuye, con sus propuestas, a la participación y organización electoral, así como a la lucha contra la aprobación del TLC con los Estados Unidos.

Colaborador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), durante la lucha por el derrocamiento de la dictadura de Anastasio Somoza. En julio de 1979, participó en la ofensiva final como médico internacionalista.

Integrante del Consejo Nacional de Paz y Solidaridad, y de varios Comités Costarricenses de Solidaridad con los pueblos latinoamericanos. Amigo de la Revolución Cubana.

Catedrático de la Universidad de Costa Rica, Vicedecano y Decano de la Facultad de Medicina.

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HASTA SIEMPRE, RODRIGO

Hablámos por última vez hace pocos días en la consulta externa del hospital San Juan de Dios. Rodrigo era consciente, como paciente y como médico, que libraba una fiera lucha por la vida, y lo hacía con mucha esperanza de que saldría adelante, ¡tenía tantas cosas por hacer, tantos sueños que realizar! Le indignaba la agresión contra la seguridad social y me urgía a que organizáramos con mayor eficacia y pasión su defensa y fortalecimiento, las ideas y propuestas las desgranaba con ese conocimiento sobre la realidad de la Caja y del país, siempre admirable y sorprendente.

Mientras le escuchaba, recordé que hacía ya unos cuarenta años que un grupo de jóvenes nos reuniamos con Rodrigo en la Universidad de Costa Rica para descubrir La Patria que no conocemos, las venas abiertas de nuestra sociedad que el Dr. Gutiérrez enseñaba y que tanto contribuyó a la toma de conciencia sobre la otra patria, silenciada por la historia oficial.

Una vida de compromiso. Un Decano que dejó una impronta indeleble en la Facultad de Medicina de la UCR, un médico de barrio que nunca dejó a un paciente sin atender, gratis cuando eran pobres y pagando cuando era necesario las medicinas de su propio bolsillo, un luchador social y político que encabezó con dignidad y coraje la unidad de las fuerzas de izquierda en Pueblo Unido, un diputado honesto y coherente, un guerrero que no dudó en incorporarse como médico y combatiente a la lucha contra la dictadura somocista.

Hasta el último día luchando, acariciando siempre el sueño de vivir en un país justo, clamando por la unidad de los revolucionarios y del pueblo, solidario sin fisuras con todas las causas revolucionarias, amigo desde los días del Moncada de la Revolución Cubana. Uno de los imprescindibles de nuestra causa.

Gracias Rodrigo, por tu vida y por tu ejemplo, no te olvidamos, hasta siempre amigo, compañero.

José Merino
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Recordando al Dr. Gutiérrez

Corrían allá los difíciles días en Centro América de los finales de la década de los setenta, cuando tuve el privilegio de conocer al Dr. Rodrigo Gutiérrez, quien se aprestaba a marchar rumbo a Nicaragua a colaborar con ese pueblo en la lucha contra la tiranía de los Somoza.

De boca de su hijo primogénito supe como delegaba la responsabilidad de la familia en el evento su muerte sucediera, como estaba expuesto todo aquel que emprendiera hacia aquel hermano país con las armas en la mano, quizá emulando la gesta de Juanito Mora en el año 1856 y expulsar al sátrapa.

El doctor emprendió su marcha dejando todo; su familia acongojada, sus amigos sin el consejo siempre prudente, sus clientela de muchos años huérfana del médico generoso, sus estudiantes y discípulos acéfalos del maestro sabio que fueron formados en la Facultad de Medicina de la Universidad de Costa Rica, donde como Decano realizó toda una transformación democratizando la matrícula, haciendo posible que los hijos del pueblo pudieran estudiar medicina en otra hora reservada a los ricos de este país.

Pero el doctor no estaba para morir en esas batallas, faltaban muchas más que daría, desde el claustro universitario, desde las tribunas públicas o bien desde la curul donde fue varias veces fue elegido como el mejor diputado de esa legislatura.

En su afán de dotar a este país de un mejor destino fue un incansable Quijote e intentó de todo, desde la creación de nuevos partidos políticos hasta crear nuevas formas de organización política que permitieran a las grandes mayorías de este país acceder al poder.

Su visión clara de los males que asolaban al movimiento popular y al país, lo llevó a ser un crítico duro, pero entusiasta y constructivo, despertando las inquietudes de muchos “sobre la Costa Rica que no conocemos”. Hoy murió el doctor como simplemente le llamábamos sus amigos, pero su causa sigue vive en todos aquellos que nos logró transmitir su compromiso con el pueblo o lo que es lo mismo su compromiso con La Patria.

Sabemos que muchos en este país le negarán sus méritos y acaso su vida aparecerá en retazos en los noticieros y en pequeñas esquelas en los periódicos, porque hablar de su trayectoria y de sus luchas es reconocer las injusticias que se siguen cometiendo en este país.

Hoy se fue el Dr. a dar quien sabe que otras peleas, sabedor como dijo el poeta que fue un soldado derrotado en muchas batallas, pero guerrero de una causa invencible.

Lic. Álvaro Fernando López Báez

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Al Dr. Rodrigo Gutiérrez Sáenz, un patriota de nuestra América

Un médico internacionalista y educador de vocación, un amigo de la Revolución Cubana y combatiente en la ofensiva final de la Revolución Sandinista. Un patriota cabal de Costa Rica y de nuestra América.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

El pasado 7 de setiembre falleció en San José de Costa Rica el Dr. Rodrigo Gutiérrez Sáenz, una figura señera de la política y la medicina costarricense, y quien dejó su fructífera huella en todos los campos donde incursionó.

Hablar de su persona y su legado exige retratar a un hombre de profunda sensibilidad humanista, comprometido con el socialismo democrático y la liberación de los pueblos latinoamericanos. Un médico internacionalista y exdecano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Costa Rica (“un médico de barrio que nunca dejó a un paciente sin atender, gratis cuando eran pobres y pagando, cuando era necesario, las medicinas de su propio bolsillo”, escribió en estos días José Merino del Río, presidente del Frente Amplio); un amigo de la Revolución Cubana y combatiente en la ofensiva final de la Revolución Sandinista. Un patriota cabal de Costa Rica y de nuestra América.

En 1968, año de ebullición política y cultural en América Latina y el mundo, y cuando el Partido Liberación Nacional (PLN) ya daba muestras del descarrilamiento ideológico que hoy conocemos –y padecemos-, el Dr. Gutiérrez fue uno de los firmantes del Manifiesto de Patio de Agua: documento que emplazaba a los cuadros y dirigentes del PLN para rectificar el rumbo histórico de la Revolución de 1948, al tiempo que convocaba a emprender una nueva Revolución Social: ahora, para transformar de raíz lo que entendían como “una organización social injusta y deficiente, unida a un proceso político generalmente dominado por uno clase privilegiada, que, de hecho, pone a su servicio esa organización y ese proceso”.

Decía el Manifiesto: “Una enorme mayoría del pueblo costarricense sufre esas condiciones de privación, mientras una minoría que retiene al máximo de privilegios y otros grupos que han logrado mejorar sus niveles de vida, son insensibles a las situaciones en que viven esas mayorías nacionales, sin tomar debidamente en cuenta el derecho que les asiste a reclamar su justa participación en aquellos altos valores”. Esta preocupación por la injusticia social y el sentido crítico frente a la realidad del país, acompañaron permanentemente el quehacer del Dr. Gutiérrez.
Sus desencuentros con la cúpula dirigente y el distanciamiento, cada vez mayor, entre el discurso político y la praxis del PLN, lo llevaron a presentar su renuncia al partido.

Y desde entonces se convirtió, por méritos propios, en un referente de la izquierda costarricense: fue candidato a la presidencia de la República en 1986 por la Coalición Alianza Popular; y diputado en la Asamblea Legislativa por el partido Pueblo Unido, entre 1990 y 1994. Su contacto con movimientos sociales y nuevas organizaciones políticas fue permanente, hasta el final, porque entendía que Costa Rica necesitaba “estructuras políticas donde la sociedad civil pueda, finalmente, pronunciarse y construir otro país”.

Antes de conocerlo en persona, lo fui descubriendo en los archivos de la Asamblea Legislativa, mientras realizaba una investigación periodística. Conservaba el vago recuerdo de sus campañas políticas, pero fue en las actas y páginas de los expedientes de la Comisión que investigó la penetración del narcotráfico en la política costarricense, a principios de la década de 1990, donde se me reveló su dimensión ética y su compromiso.

La tarde del 24 de setiembre de 2003 finalmente tuve la oportunidad de entrevistarlo. Conversamos sobre el narcotráfico en la política y el Estado costarricense, los vínculos de la CIA y la DEA con los negocios de la droga y la contrarrevolución en Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, en ese oscuro período que fueron las décadas de 1970 y 1980 en Centroamérica.

Sus palabras, la fortaleza de sus argumentos y los documentos que compartió conmigo en esa ocasión, parecen tener hoy más vigencia que nunca. Especialmente cuando, desde los Estados Unidos, poderosos intereses perfilan un nuevo tipo de políticas de contrainsurgencia para combatir el narcotráfico en México y Centroamérica: un problema que precisamente fue incubado, en buena medida, al amparo de la guerra de contrainsurgencia de aquellos años.

En su Informe a la Comisión de Narcotráfico, de 1992, sostenía: “En los Estados Unidos o en Costa Rica, igual que en muchos países latinoamericanos, las redes internacionales del contrabando [de droga] sobreviven por la capacidad que tienen para corromper a los políticos con acceso al poder, a las altas autoridades de la policía, a los organismos especializados en el combate del comercio ilícito, a los altos mandos de las fuerzas armadas y a los poderes judiciales”.

Más tarde, los caminos se cruzaron de nuevo, durante la campaña electoral del 2006, cuando dio una otra batalla organizando a las fuerzas políticas y sociales frente a la ofensiva neoliberal encabezada por Oscar Arias y los grupos de poder –político y económico- que impulsaron la aprobación del Tratado de Libre Comercio con los EE.UU.

Lo recuerdo junto al expresidente don Rodrigo Carazo Odio, ambos trabajando, tesoneramente, para unificar lo que intereses personales y discrepancias absurdas separaban, en momentos en que el país requería de la unidad para vencer. De esos días recuerdo, también, unos de sus sueños: la Universidad Popular, dedicada a la formación humana y la alfabetización política de hombres y mujeres, condición indispensable para emprender cambios verdaderos en la sociedad costarricense.

Sabía que la política grande, la que acompaña y se encumbra con el pueblo desde sus aspiraciones de liberación, requiere compromiso y renunciamientos: deponer el interés egoísta y la búsqueda del poder como fin en sí mismo, para optar por la construcción y defensa del bien común. Y de eso dio testimonio siempre.

Nos dejó un hombre y un líder como pocos. Uno de esos imprescindibles de los que hablaba Bertolt Brecht: de los que luchan toda la vida.

Fuente: http://connuestraamerica.blogspot.com/2010/09/al-dr-rodrigo-gutierrez-saenz-un.html

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